Vivir de escribir poniendo los pies fuera del tiesto.

Este blog dedicado a los servicios de redacción tendría que ser corporativo, publicitario. Seguidor de todas las normas del marketing on line, tan en boga ahora mismo y que taaanto me aburren.

Si bien su fin es  -además de hacer lo que sé y amo, que es escribir- que mi web y mi oferta de producto llegue al mayor número de personas, he decidido que  no me da la gana de seguir las normas.

Así que inauguro este blog, cuyo objetivo es ser leído por placer –acostumbro a ser más amena-, donde escribiré sobre lo que me parezca por el puro deleite y necesidad de transmitir, emocionar, reír o ayudarte a pensar.

Me gustaría que sirviese para promocionar mi web sin aburrir haciendo textos de marketing. Sin decir que mi trabajo me “apasiona” (qué hartazgo de claim publicitario). Tampoco que somos un equipo comprometido, porque las obviedades me ponen enferma, y sin aburridos textos sobre ortografía y gramática.

La siguiente premisa que he dejado de seguir es aceptar trabajos con mucha responsabilidad en otros sectores a cambio de un sueldo que no da para vivir ni a una sola persona. Yo mantengo a tres, además de un perro adoptado y una hermosa gata, que son también hijos míos. Rompo las normas porque me siento minusvalorada, ninguneada y, sobre todo, hastiada de trabajos temporales que me alejan de mi camino natural.

Poseo un don que me mantuvo razonablemente durante bastantes años. El tiempo que tardó en llegar internet y se cargó los periódicos de papel. Nada que objetar, hay que aceptar el progreso. Los periodistas somos el sector laboral más destruido de la sociedad. Se vuelven a construir edificios a toda marcha pero el diario de cada día no volverá. Triste pero real. Deberían cerrar la facultad. No me explico qué hace ahí.

Ahora, por contra, leemos periódicos digitales con noticias sin contrastar, sin profesionales, porque se realizan con becarios a 300 euros el copia y pega. La rumorología ha terminado con la información. Sólo queda infoxicarse o no seguir a la manada.

Escribir libros estaría bien si los leyese alguien. Colgarlos en internet gratis o a dos duros es estupendo si no tienes tu cuota de vanidad cubierta. En mi caso, he firmado suficientes artículos como para no sentir la necesidad de regalar mi talento en la red sólo para presumir.

Amo la redacción y quiero vivir de ello. Pero las agencias de publicidad también quieren niños becados (¡incluso gratis!) a los que engañar. La cultura, la experiencia, la trayectoria no cuentan. Sólo cuenta la fecha de nacimiento de tu DNI. El resultado: productos caros de escasa calidad.

Estamos aquí para que conozcas lo una buena lectura puede hacer por ti, aunque tú no puedas, quieras o tengas tiempo de redactar. En tus estudios o en tu empresa.

Porque para eso estamos los náufragos de las letras de Yoteloredacto.

Para salvarlas.